Cualquier sector, cualquier empresa, sabe que su visibilidad depende de la calidad, el prestigio, la reputación de sus productos y de su acción. Si entendemos la artesanía como una marca, como una empresa, deberíamos actuar en la dirección de conseguir una buena reputación. Los conceptos que se manejan en el ámbito de la reputación de una marca y/o producto hablan de los valores funcionales, los sociales y los emocionales. Su justo equilibrio da como resultado una marca, una empresa prestigiada. La artesanía tiene su debilidad en los valores funcionales (para que sirve, que soluciona, que lugar tiene entre mis objetos y necesidades cotidianas, sean estéticas, lúdicas o funcionales puramente), en como generosamente me proporciona una satisfacción que yo puedo compartir sin olvidar su relación calidad–precio. Por el contrario, en cuanto a sus valores sociales, el sector artesanías muestra un fuerte compromiso ético con el desarrollo del sector y buenas prácticas comercia...
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